martes, 4 de junio de 2013

cuento "Había una vez una escuela de animales"

HABÍA UNA VEZ UNA ESCUELA DE ANIMALES



Thomas Armstrong,[2]  nos narra una historia de un grupo de animales que decidieron fundar una escuela. El programa abarcaría: trepar, volar, correr, nadar, escarbar.  Por más que discutieron, no se podían poner de acuerdo acerca de cuál sería  la materia más importante, de tal modo que decidieron que todos los estudiantes siguieran el mismo programa curricular.
El águila ¿Se la imaginan? Con un vuelo soberbio atravesando las nubes, planeando, desplegando sus alas. Estaba segura de que lo hacía muy, muy bien y que recibía el crédito y la retroalimentación de todo el grupo.  Pero cuando entró a la materia de escarbar, resultó que todos sus movimientos motores eran inadecuados, así es que fue asignada a una clase especial para superar sus carencias.  La experiencia la marcó de una manera tan dramática, que nunca volvió a volar como sabía.
El conejo corría maravillosamente, pero casi se ahoga cuando entró a la clase de natación.  La experiencia fue tan dura y frustrante que nunca volvió a correr bien.
Y así fue la triste historia del resto del grupo......[3]

Son también populares los ejemplos de gente famosa, que no fue valorada en su época.  Quizá el más notorio es el de Albert Einstein.  Quien aprendió a leer hasta los 9 años de edad y en la escuela reprobó matemáticas. [4]
Siempre he pensado que su maestro debe de estar dando vueltas en la tumba con culpas y arrepentimiento derivados del juicio hacia Einstein:   “lento, desconcentrado, incapaz”

Los  padres y maestros tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a los niños a descubrir sus potencialidades, a sentirse orgullosos de las mismas y a experimentar éxito en la vida.

Este reto parece obvio, reconocido en la teoría pedagógica y en los idearios escolares, más no en la práctica cotidiana.

Guarderías, centros de estimulación y salones de clase de todo el mundo, siguen diciendo a las águilas que son ineptas para cavar hoyos.   “No son topos hábiles”
Esto es grave  a todo lo largo de la vida de un ser humano.
Pero es quizá, más grave cuando se trata de bebés y de niños pequeños
De forma muy temprana se truncan sueños. 

La pequeña “cría de águila” hace una síntesis de las miradas de su mamá cuyas expectativas se defraudan, de los calificativos y señalamientos “lo que no hace bien”   Esto se guarda en la memoria de la piel y del alma, e incapacita.



Atención a la diversidad en el aula.

estimados estudiantes, es muy importante que logremos reflexionar sobre nuestra praxis en cuanto a la diversidad a la que nos enfrentamos en el aula, por lo que van a realizar lectura del documento y posteriormente van a portar su comentario al respecto. http://www.uam.es/personal_pdi/psicologia/agonzale/Asun/2007/DF/Artic/ArnaizDiverPA.htm